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Hace más de tres décadas, Domingo y Carlos compartían una amistad forjada en el amor por los juegos de mesa. Con el tiempo, Santi se unió al grupo, completando un trío inseparable. Aunque los juegos eran su pasión, el espíritu creativo que los unía los llevó a preguntarse en repetidas ocasiones: “¿Por qué no creamos nuestro propio juego?” Así comenzaron las famosas noches de tranjis, reuniones llenas de risas, pizza y cerveza, en las que jugaban, discutían y, a menudo, reinventaban reglas de otros juegos.
Durante esas noches, exploraban ideas para juegos de mesa orientados a todas las edades, como juegos de mesa para niños de 6 años, 7 años e incluso opciones para niños de 10 años. También discutían sobre el atractivo de los juegos en familia, donde podían participar tanto niños como adultos. En una de esas reuniones, el nombre “Tranjis Games” surgió de un desliz lingüístico. Lo que comenzó como el nombre de su grupo de WhatsApp se convirtió en la identidad de un proyecto que cambiaría sus vidas.

Su amistad y su dedicación los impulsaron a pasar de simples ideas a un prototipo real. Una noche, armados con un DINA3, fichas y dados, decidieron dejar de reinventar reglas ajenas para crear algo único. Consideraron opciones de juegos educativos, ideales para niños de 5 años, y hasta juegos de cartas divertidos o temáticos, como juegos de cartas para niñas de 10 años. La idea inicial giraba en torno a naves espaciales, pero Domingo, inspirado por la necesidad de algo fresco, sugirió un giro: “¿Y si en lugar de naves espaciales, fueran virus moviéndose en un cuerpo humano?” La idea resonó con el grupo, y ese cambio marcó el inicio de lo que sería Virus!.
El desarrollo no fue sencillo. Durante un año, se dedicaron a perfeccionar su idea, quedándose despiertos hasta las 4 a.m., probando reglas, descartando conceptos y afinando detalles. En ocasiones, incluso recurrieron a jugar con amigos imaginarios, como Phil, Joe y Mike, para simular partidas con más jugadores. Esta etapa fue tan intensa que Phil llegó a tener “cumpleaños”, el cual se celebra todavía en sus calendarios.
El primer prototipo fue rudimentario: cartas dibujadas a mano, marcadores básicos y reglas que evolucionaban sobre la marcha. Con el tiempo, el diseño se refinó, incorporando elementos más sólidos y profesionales. Aunque no todo funcionó en un inicio, los amigos persistieron, aprendiendo de cada error y celebrando cada pequeño avance.
Cuando finalmente lograron un diseño estable, enviaron el prototipo a imprenta. Aunque seguía siendo un producto sencillo, este paso les permitió visualizar su sueño con mayor claridad. Así, Virus! tomó vida, cumpliendo su visión de ser un juego rápido, variable y divertido.
Hoy, el éxito de Virus! no solo refleja su creatividad, sino también su amistad, perseverancia y pasión por los juegos de mesa. Es la prueba de que una simple idea, respaldada por trabajo duro y una visión clara, puede convertirse en un fenómeno querido por miles de personas.
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